Todos estábamos esperando que nuestro compañero volviera. Tuvo que ausentarse debido a una operación de ligamentos. Siempre se quejaba de la rodilla a consecuencia de su vida en futbolística.
- Hombre, por fin as vuelto al instituto. Que como te va.
- Bien, la operación fue todo un éxito, me aplicaron un nuevo sistema experimental basado en introducirme un gel que me esta regenerando los ligamentos perdidos.
- Eso esta bien, por aquí te echábamos mucho de menos.
- Y yo a vosotros.
Pasaron los días, pero el no parecía el mismo. Ya no era tan afable y jovial como antes. Algo en el estaba cambiando. No hablaba con nosotros, parecía ausente y su masa muscular se estaba incrementando bastante. Algo le estaba sucediendo y yo quise saber lo que le ocurría.
- ¿Va todo bien?
- Si, porque.
- Te noto absorto, como si estuvieras en otro mundo.
- Déjame en paz y no te metas en lo que no te importa.
Lo comente con los demás, y concidíamos en que algo le pasaba.
Una tarde, ya a ultima hora, nos pidió que nos esperásemos, que nos quería decir algo.
- Bueno, de que querías hablar.
- Lo siento mucho, pero os necesito a todos.
Comenzó a desquebrajarse como si fuera un trapo hecho jirones y de su interior salió una nueva forma.
Asustados corrimos hacía la puerta, pero este la había cerrado a cal y canto. Se dirigió hacia nosotros como un animal furioso, atrapándonos en una especie de líquido viscoso, pegajoso y con un fuerte olor a amoniaco, tanto que nos hizo perder el conocimiento. Al despertar me vi atrapado y comprobé que los demás también, mientras lo que era mi compañero se alimentaba de uno de nosotros. Le salía una especie de tubo de la boca, (o de donde solía estar), introduciéndolo através de la caja torácica de su victima, inyectándole un liquido blanquecino y volviéndolo a absorber, dejando el cuerpo literalmente seco. No razona, no puedo comunicarme con el, ya no quedaba nada de aquel amigo con el que tan buenos ratos pasábamos. Se dirige hacia mí y no puedo hacer nada. Solo me queda la esperanza de que se atragante con migo hasta que reviente.
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