lunes, 7 de febrero de 2011

HISTORIA DE UN ASESINO A SUELDO 07/02

 Durante seis meses más, los cuales cobraba casi la mitad de mi sueldo, la cosa fue de mal a peor. Las empresas despedían a cientos de trabajadores todos los días. Las colas en el Inen, eran kilométricas. Los comedores sociales no daban abasto en servir comidas. Muchas de las personas que antes vivían bien, pasaron a tener que pedir o a rebuscar comida en los contenedores   de los supermercados. Miles de familias eran desahuciadas de sus hogares, teniendo que realojarse con padres o familiares. Toda la sociedad del bienestar parecía una pirámide de cartas a punto de venirse abajo. La cosa apuntaba mal.
Cuando sólo quedaba una semana para las vacaciones de navidad, la empresa nos reunió a los pocos trabajadores que quedábamos. Era increíble ver como de una plantilla de 300 personas, ya solamente quedábamos 100.
-         Bien, os he reunido a todos para comunicaros una mala noticia.- dijo Francisco, que era el dueño de la empresa.
-         Como ya bien sabéis, la empresa está pasando por una mala situación desde hace ya algún tiempo. Los tiempos que corren son duros para todos, ya lo sabemos, pero hemos llegado a un punto que esta situación es ya insostenible. Lamentándolo mucho y sabiendo que todos tenéis familias, hipotecas, prestamos y demás. La empresa acaba de declararse en suspensión de pagos.- nos comunico con los ojos llenos de lágrimas.
-         Sé que a muchos de vosotros, se os deben todavía algunos meses y que todos estáis cobrando la mitad de lo que os corresponde. Pero la empresa, ya no puede más. Así que cuando se acabe este turno, quedáis todos despedidos. Sois los mejores trabajadores que han pasado por esta empresa. Lo siento mucho de veras y espero que podáis encontrar algún otro trabajo. Mañana podéis pasaros a recoger vuestro fin de contrato y todo el papeleo que os haga falta para poder echar el paro. Vuestras nóminas serán ingresadas cómo siempre y haré todo lo posible por qué vayan metidos los atrasos.- dicho esto se tuvo que entrar a su oficina más que a la carrera, pues más de uno, le lanzó objetos a la cabeza, entre gritos de cabrón, vende tus fincas y nos pagas, para esto hemos aguantado,   estafador, va a trabajar tú puta madre, etc. La mayoría de la gente se marcharon entre gritos y blasfemias. Incluso mi amigo Daniel se fue también. Yo por mi parte, permanecí en mi puesto de trabajo. Siempre me pasaba igual, tenía que ser responsable y acabar bien con todo el mundo. La verdad es que era una costumbre muy fea.                                          
Durante todo el resto de la mañana, sólo pude pensar en mi situación. Mi mujer había perdido su trabajo, y aunque no paraba de buscar otro, solamente disponíamos del dinero de la ayuda por niños que ella estaba cobrando. Como siempre pasa, y sobre todo en Andalucía, muchas empresas se ahorran un capital asegurando a sus trabajadores a media jornada o por horas. La empresa de mi mujer no podía ser menos. Durante los dos años que estuvo, solamente reunió 6 meses de cotización. En Andalucía, pues no sé si es igual para toda España, si tienes seis meses cotizados e hijos a tu cargo, te conceden alrededor de unos 400 y pico de ayuda durante 18 meses. Lo que viene a ser insuficiente para mantener una familia. De 1200 que estaba cobrando, yo por mi parte aportaba unos 550 a la economía familiar. La situación estaba cogiendo tintes muy negros. Por suerte, las hipotecas bajaron algo, pero eso era una gota en un océano. Las facturas de luz, agua, butano, basura, contribución, y demás; no solo había que seguir pagando puntualmente, sino que su precio se había incrementado. De una desaceleración, la cual estuvo sosteniendo el gobierno durante mucho tiempo, se empezó a hablar de CRISIS. Cuando acabe mi última jornada, fiché y me dispuse a volver a mi casa en una vieja moto, la cual me habían prestado, pues mi coche tuve que venderlo para poder pagarlo. ¿Es irónico, verdad? Mientras que me caía el agua fría sobre la cara, pues estaba lloviendo a mares, pensaba la forma de decirle a mi mujer, que a partir de mañana iba a engrosar las ya abultadas listas del paro. Sin dineros, sin trabajo, con facturas pendientes y la navidad a la vuelta de la esquina. Podía ponerse la cosa peor, claro que sí.
Después de una noche sin pegar ojo y haciendo más números que un romano, para ver que facturas pagábamos primero y cuales podíamos posponer. Me dirigí hacía las oficinas de la empresa, para recoger los papeles. Cuál fue mi sorpresa, cuando vi a mis ex compañeros de curro, aporreando y zangarreando las puertas cerradas de las oficinas.
-         ¿Qué es lo que pasa, Daniel?, ¿porqué están cerradas?-le dije a mi amigo.
-         Lo que pasa es que estos cabrones, se han largado.- me contestó todo encolerizado.
-         No puede ser, estarán dentro o vendrán algo más tarde.
-         Se han largado, Toni. Llevo cerca de una hora llamándolos a todos los teléfonos y todos salen que están apagados.
-         Pero todo esto tendrá una buena explicación, no.
-         Sí, la explicación es que han cogido y se han largado. Ya lo he escuchado de otras empresas. Hacen suspensión de pagos, ponen todo el dinero que tengan a nombre de otros familiares o amigos y se largan a vivir la vida en cualquier país sin convenio de extradición. Así si la lenta justicia española lo reclaman, no pueden cogerlo.
Al poco tiempo supe que todo lo que Daniel me había dicho era cierto. Los periódicos se habían hecho eco de la noticia. Un empresario de la localidad de Priego, se fugó con las últimas nóminas de sus trabajadores. El empresario cuyas iniciales corresponden a F.G.Z, vendió todo su patrimonio que estaba valorado en más de 8 millones de euros, cogió el dinero y desapareció de la noche a la mañana. Dejando a sus trabajadores en la calle y debiéndoles entre atrasos y meses impagados más de 5 millones de euros, de los cuales una gran parte corresponde por estafa a la seguridad social. La policía tiene indicios que podría encontrarse… tal y tal.
 Mi ex jefe era un sinvergüenza y un ladrón, pero hay que reconocerle lo listo que fue. Por suerte pude agradecerle mi situación. Pero no adelantemos acontecimientos.

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