domingo, 13 de febrero de 2011

HISTORIA DE UN ASESINO A SUELDO 13/02

-         Anda ya, Daniel. Como va hacernos eso Francisco. Seguramente le habrá pasado algo. Lo más probable es que se encuentre en el banco o de papeleos.- le dije a mi amigo, intentando tranquilizarlo.
-         ¿Pero tú eres tonto o qué? Despierta de una puta vez y deja de pensar que todo el mundo es bueno. Este no la ha jugado. Ahora mismo llamo a Rafa el del sindicato y que ellos sepan de lo que nos está pasando.-
Llevo casi toda mi vida conociendo a Daniel, y nunca lo vi más iracundo como aquel día. Pero como siempre, llevaba razón.
Después de esperar casi tres horas y viendo que nadie aparecía, decidí ir a las oficinas del Inen. Había una cola de más de 100 personas delante de mí. Las horas pasaban y la maldita cola no avanzaba casi nada. No pude entrar ese día.
A la mañana siguiente y después de mi segunda noche casi sin dormir, me dirigí de nuevo hacía el Inen. Aunque me presente una hora antes de que abrieran, ya había una cola de gente de aúpa. Una hora, dos, tres, cuatro… otra vez igual. Me quede a las puertas. Supuse que si quería entrar, tendría que volver de madrugada. La verdad es que no me costaría, pues llevaba dos noches casi sin pegar ojo y esa noche seguro que no iba a ser diferente. Al marcharme de allí, volví a pasar por la fábrica. Las oficinas se encontraban acordonadas por la policía. Varios agentes sacaban de su interior archivadores, ordenadores y muchos papeles. Me acerqué a un oficial para preguntarle lo que ocurría.
-         Buenas tardes, agente. ¿Le importaría decirme lo que ocurre?
-         Vera usted. Se trata de una investigación por fraude y estafa. No puedo decirle más.
-         Muchas gracias.- dicho esto, me alejé de allí.
El mundo se me vino encima. ¿Podría ser verdad lo que Daniel me dijo? Esperaba que no. Siempre había sido una persona que pensaba en que si uno se porta bien con la gente, la gente se portará bien contigo.
 De camino hacía mi casa, pensaba en cómo se me estaba complicando la cosa. Hace dos días me encontraba trabajando y en este momento, me encontraba parado y sin dineros. Por lo menos cobraría el paro mientras que me saliera otro trabajo. O por lo menos eso pensaba. La vida da muchas vueltas y no siempre salen las cosas como uno piensa.
Cuando llegue a mi casa, la comida ya estaba puesta sobre la mesa y mi familia me esperaba sentada alrededor para empezar a comer.
-         Papa, papa. Por fin has llegado, me estaba muriendo de hambre. Qué bien, ya podemos empezar a comer.- me decía mi niña, mientras que me colmaba de besos.
-         Que, ¿has podido averiguar algo en el Inen?, cariño.- me pregunto mi mujer, mientras me llenaba un vaso con refresco de cola.
-         La verdad es que me ha pasado como ayer. Las colas estos días son interminables. Mañana iré a las 5 de la madrugada a coger sitio, sino no me dará tiempo.- le decía mientras que cogía un trozo de pan.
-         ¿Tan pronto?
-         Si. Allí hay gente desde las seis haciendo cola. Si no voy antes, me volverá a pasar lo de hoy, que me den con la puerta en las narices. Y cuanto antes pueda echar los papeles, antes cobraré. Por cierto, ¿has mirado en el banco si me han ingresado la última nómina?
-         Fui esta mañana, cuando salí de recoger las notas de los niños y no habían ingresado nada.
-         Ha, ¿ya les han dado las notas? , qué, abran salido buenas.
-         Son las mejores de toda su clase, que me lo han dicho sus maestros, tanto las de la niña como las del niño.
-         Papa, yo he sacado todo notable.- me dijo el pequeño.
-         Y yo papa, he sacado casi todo notable y un sobresaliente.- me dijo la mayor.
-         Estoy súper orgulloso de los dos. Luego si os portáis bien, saldremos a dar una vuelta por el centro, que me han dicho que hoy es cuando encienden las luces.
-         Bieeeeeeeeeeeeeeeeen.- me gritaron los dos a coro.
-         Entonces papa, si este año que hemos sacado muy buenas notas mi hermana y yo, los reyes magos se portaran como el año pasado, ¿no?- me dijo el pequeño con los ojos abiertos como platos.
A mi casi se me cayó el alma al suelo. El año pasado como nos iba bien la cosa, los colmamos de casi todo lo que pidieron, pero este año…
-         Ya veremos.- fue lo único que les pude contestar.
Durante toda la tarde, me dedique a buscar trabajo a través de internet. Miles de páginas anunciaban cursos milagrosos, los cuales una vez realizados, te salían los trabajos por las orejas y con unos sueldos de escándalo. En los portales de trabajo las ofertas eran escasas y muy solicitadas. Eres la visita número 10000 que vio este anuncio o hay 1000 demandantes para este puesto, así en casi todas las páginas. Lo único que conseguí aquella tarde infructuosa, fue el deprimirme más. Las horas pasaban y los ojos comenzaron a lagrimearme, debido a pasar tanto tiempo leyendo en la pantalla del ordenador.  Mande miles de currículos a todas las ofertas con la vana esperanza de que de alguno me respondiera. Siempre había dicho que la esperanza era lo último que se pierde.
Después de volver de dar un paseo con mi familia, decidí acostarme de inmediato. Vueltas y más vueltas en la cama, fue lo único que conseguí aquella noche. La situación en la que me encontraba hacía que mi cabeza no parara de buscar algún tipo de solución. El paro, una palabra que cualquier padre de familia le teme. El saber que mi familia podía pasar penurias en un futuro no muy lejano, hacía que no pudiera pegar ni ojo. Bueno, por lo menos podre traer algo de dinero, si cobro el paro, tendré algunos meses de margen para buscar algo y seguramente la situación abra mejorado, pensaba.

lunes, 7 de febrero de 2011

HISTORIA DE UN ASESINO A SUELDO 07/02

 Durante seis meses más, los cuales cobraba casi la mitad de mi sueldo, la cosa fue de mal a peor. Las empresas despedían a cientos de trabajadores todos los días. Las colas en el Inen, eran kilométricas. Los comedores sociales no daban abasto en servir comidas. Muchas de las personas que antes vivían bien, pasaron a tener que pedir o a rebuscar comida en los contenedores   de los supermercados. Miles de familias eran desahuciadas de sus hogares, teniendo que realojarse con padres o familiares. Toda la sociedad del bienestar parecía una pirámide de cartas a punto de venirse abajo. La cosa apuntaba mal.
Cuando sólo quedaba una semana para las vacaciones de navidad, la empresa nos reunió a los pocos trabajadores que quedábamos. Era increíble ver como de una plantilla de 300 personas, ya solamente quedábamos 100.
-         Bien, os he reunido a todos para comunicaros una mala noticia.- dijo Francisco, que era el dueño de la empresa.
-         Como ya bien sabéis, la empresa está pasando por una mala situación desde hace ya algún tiempo. Los tiempos que corren son duros para todos, ya lo sabemos, pero hemos llegado a un punto que esta situación es ya insostenible. Lamentándolo mucho y sabiendo que todos tenéis familias, hipotecas, prestamos y demás. La empresa acaba de declararse en suspensión de pagos.- nos comunico con los ojos llenos de lágrimas.
-         Sé que a muchos de vosotros, se os deben todavía algunos meses y que todos estáis cobrando la mitad de lo que os corresponde. Pero la empresa, ya no puede más. Así que cuando se acabe este turno, quedáis todos despedidos. Sois los mejores trabajadores que han pasado por esta empresa. Lo siento mucho de veras y espero que podáis encontrar algún otro trabajo. Mañana podéis pasaros a recoger vuestro fin de contrato y todo el papeleo que os haga falta para poder echar el paro. Vuestras nóminas serán ingresadas cómo siempre y haré todo lo posible por qué vayan metidos los atrasos.- dicho esto se tuvo que entrar a su oficina más que a la carrera, pues más de uno, le lanzó objetos a la cabeza, entre gritos de cabrón, vende tus fincas y nos pagas, para esto hemos aguantado,   estafador, va a trabajar tú puta madre, etc. La mayoría de la gente se marcharon entre gritos y blasfemias. Incluso mi amigo Daniel se fue también. Yo por mi parte, permanecí en mi puesto de trabajo. Siempre me pasaba igual, tenía que ser responsable y acabar bien con todo el mundo. La verdad es que era una costumbre muy fea.                                          
Durante todo el resto de la mañana, sólo pude pensar en mi situación. Mi mujer había perdido su trabajo, y aunque no paraba de buscar otro, solamente disponíamos del dinero de la ayuda por niños que ella estaba cobrando. Como siempre pasa, y sobre todo en Andalucía, muchas empresas se ahorran un capital asegurando a sus trabajadores a media jornada o por horas. La empresa de mi mujer no podía ser menos. Durante los dos años que estuvo, solamente reunió 6 meses de cotización. En Andalucía, pues no sé si es igual para toda España, si tienes seis meses cotizados e hijos a tu cargo, te conceden alrededor de unos 400 y pico de ayuda durante 18 meses. Lo que viene a ser insuficiente para mantener una familia. De 1200 que estaba cobrando, yo por mi parte aportaba unos 550 a la economía familiar. La situación estaba cogiendo tintes muy negros. Por suerte, las hipotecas bajaron algo, pero eso era una gota en un océano. Las facturas de luz, agua, butano, basura, contribución, y demás; no solo había que seguir pagando puntualmente, sino que su precio se había incrementado. De una desaceleración, la cual estuvo sosteniendo el gobierno durante mucho tiempo, se empezó a hablar de CRISIS. Cuando acabe mi última jornada, fiché y me dispuse a volver a mi casa en una vieja moto, la cual me habían prestado, pues mi coche tuve que venderlo para poder pagarlo. ¿Es irónico, verdad? Mientras que me caía el agua fría sobre la cara, pues estaba lloviendo a mares, pensaba la forma de decirle a mi mujer, que a partir de mañana iba a engrosar las ya abultadas listas del paro. Sin dineros, sin trabajo, con facturas pendientes y la navidad a la vuelta de la esquina. Podía ponerse la cosa peor, claro que sí.
Después de una noche sin pegar ojo y haciendo más números que un romano, para ver que facturas pagábamos primero y cuales podíamos posponer. Me dirigí hacía las oficinas de la empresa, para recoger los papeles. Cuál fue mi sorpresa, cuando vi a mis ex compañeros de curro, aporreando y zangarreando las puertas cerradas de las oficinas.
-         ¿Qué es lo que pasa, Daniel?, ¿porqué están cerradas?-le dije a mi amigo.
-         Lo que pasa es que estos cabrones, se han largado.- me contestó todo encolerizado.
-         No puede ser, estarán dentro o vendrán algo más tarde.
-         Se han largado, Toni. Llevo cerca de una hora llamándolos a todos los teléfonos y todos salen que están apagados.
-         Pero todo esto tendrá una buena explicación, no.
-         Sí, la explicación es que han cogido y se han largado. Ya lo he escuchado de otras empresas. Hacen suspensión de pagos, ponen todo el dinero que tengan a nombre de otros familiares o amigos y se largan a vivir la vida en cualquier país sin convenio de extradición. Así si la lenta justicia española lo reclaman, no pueden cogerlo.
Al poco tiempo supe que todo lo que Daniel me había dicho era cierto. Los periódicos se habían hecho eco de la noticia. Un empresario de la localidad de Priego, se fugó con las últimas nóminas de sus trabajadores. El empresario cuyas iniciales corresponden a F.G.Z, vendió todo su patrimonio que estaba valorado en más de 8 millones de euros, cogió el dinero y desapareció de la noche a la mañana. Dejando a sus trabajadores en la calle y debiéndoles entre atrasos y meses impagados más de 5 millones de euros, de los cuales una gran parte corresponde por estafa a la seguridad social. La policía tiene indicios que podría encontrarse… tal y tal.
 Mi ex jefe era un sinvergüenza y un ladrón, pero hay que reconocerle lo listo que fue. Por suerte pude agradecerle mi situación. Pero no adelantemos acontecimientos.